31 marzo 2021

Mi creación artística, una incontenible necesidad personal que suelo compartir.

    Ya sea escribiendo, dibujando, pintando, fotografiando o de una enorme cantidad de maneras, crear se me plantea como un requerimiento interno absoluto. Me resulta bastante difícil de comprender cuando un autor se pasa años sin presentar ningún trabajo y quiero pensar que, aunque no lo muestre, estará haciéndolo en secreto. Yo siempre busco alguna vía para expresar lo que llevo dentro, y si no lo saco al mundo exterior, me pongo a ello en mi entorno cercano o para mí mismo, ya sea  de forma voluntaria o no.

    Evidentemente, hay que saber lo que uno está desarrollando, documentarse, tener conocimiento del medio, acumular práctica, llevar a cabo una planificación de los proyectos y un montón de tareas supuestamente pensadas muy seriamente y orientadas a dar consistencia y mejorar lo que percibirá el público; pero la realidad es que el interior emocional surge igual que un torbellino. Con independencia del modo en que lo disponga, manda algo que no resulta ser tan objetivo y premeditado como debía.

    Para mí, el proceso es totalmente adictivo y primordial, hasta el punto de olvidarme de cumpleaños o posponer pasar el aspirador a la casa para poder dar rienda suelta a los juegos en que se centra mi mente; sin dejar de lado las cuestiones más inmediatas y a mis seres queridos, por supuesto. ¿Te acuerdas de ese día que no te saludé? Aunque es muy posible que mis ojos mirasen hacia donde te encontrabas, mi mente deambularía por la obra que elaboraba en aquel periodo, revisando pormenores con gran pasión.

    Quizá me iría mejor ser muy cuadriculado y seguir unas estrategias basadas en tendencias, ciñéndome a géneros y estilos de éxito marcados por los grandes que establecen las normas del mercado o siguiendo estructuras de aceptación general para atraer a cierta gente. Sin embargo, siento la obligación de explorar nuevos territorios, ser original, no limitarme a lo que se supone que haría alguien con un criterio comercial básico para poder sobrevivir, mezclar géneros y utilizar personajes poco estandarizados. No negaré que alguna vez he intentado formar parte del conjunto, ser formal y unirme al rebaño; pero me aburro, y emerge sin excepción la tormenta personal que toma el mando y redirige todo hacia donde ordena mi espíritu de creador auténtico e individual que se aleja del camino oficial, esperando que alguien comprenda que lo diferente es bueno y aporta otras cosas.

    Soy un adicto, me obsesiono con todo lo que hago a nivel creativo, incluso podría considerarse una droga cerebral que rige mi universo. Me encanta generar textos e imágenes que construyan realidades nuevas a partir de lo que mueve mi psique, transformando los procesos en experiencias únicas que puedan ser asimiladas por los demás mediante una ficción que emerge de forma natural y me es imprescindible.

29 marzo 2021

Eso que surge de vez en cuando acerca de cómo debe de ser la fantasía según algunos.

    Quizá sea yo, o algo de mala suerte, pero cada cierto tiempo me toca escuchar o leer algún comentario acerca de que la fantasía es para niños, debe ser simple y no contener determinado tipo de actos. ¿Qué experiencia tienen con el género? ¿Han dedicado tiempo a mirar las opciones? ¿Conocen el subgénero "fantasía juvenil"? Me parece increíble a estas alturas, pero bueno...

     Para empezar, hay fantasías de muchos tipos y orientadas a diferentes públicos, en todos los medios. Leyendo una sinopsis o preguntando nos podemos hacer una idea. En los videojuegos, películas, series y muchas publicaciones directamente marca la edad en el dorso o al comienzo. Un montón de librerías separa los tomos en estanterías o secciones diferentes por edades. También hay que mencionar que existen formas de poner códigos en las plataformas. No obstante, voy a ejemplificar en general y sin restringirme a ninguna. 

    En los cuentos clásicos, incluyendo a los Grimm y Andersen, hay señoras que quieren meter a niños en el horno, padres que abandonan a sus hijos en el bosque, guerras, brujas que envenenan a jovencitas, animales que curan enfermos lamiéndoles las pústulas, sustancias con efectos físicos, abuelas devoradas por lobos, personas obligadas a casarse y una larga retahíla de sucesos llamativos. Sin embargo, muy pocos enfocan sus críticas hacia estos relatos por haber crecido con ellos.

    En el libro de "Peter Pan" el papel que cumplen las mujeres es peculiar cuanto menos.

    El lenguaje empleado en los libros de "El señor de los anillos" resulta elaborado y complejo, no solo palabras sencillas y frases cortas.

    La saga "Canción de fuego y hielo" (Juego de Tronos) relata muertes por doquier, amputaciones, desnudez, incesto, etc.

    En “La materia oscura” encierran a niños secuestrados y les extraen la energía, por decirlo de un modo suave.

    Las películas de Estudio Ghibli tienen bastante acción explícita, aun siendo suaves y para todos los públicos, como es comprensible.

    Disney tampoco se queda corta. En la cuarta película de "Los piratas del caribe" se ahoga la tripulación entera de un barco en los primeros minutos. El fraticidio es el motor que mueve "El rey león".

    Si entramos en ámbito de los videojuegos, las referencias son innumerables.

    No voy a profundizar en el tema de la desnudez. La gente parece aprobar más que haya violencia a cualquier naturalidad con respecto al cuerpo; diez mil puñetazos antes que un pezón.

    Podría seguir todo el rato que me apetezca, pero no creo que tenga sentido. Yo sigo alucinando cuando alguien se escandaliza porque muere un personaje relevante en una obra poco conocida, por ejemplo.

    Esa gente tan estricta que hay por ahí quizá tenga a sus hijos en una caja a oscuras, porque o juzga los títulos de maneras muy distintas o es complicado que no se ciña a unas cuantas referencias y se vea obligada a que pasen primero por sus manos; mientras miran, claro, habrá que ver qué sucede en otros momentos. Una cosa es controlar que no haya excesos, entendible, y otra pretender recortar un género al completo.

 

    La fantasía es un género amplio merecedor de las mismas libertades que cualquier otro. De hecho, un gran porcentaje de los lectores de fantasía suelen ser adultos. Aun así, la mayoría de las veces sigue siendo muchísimo más contenido que el resto.


    Además, a pesar de lo que quieran pensar algunos, los niños no son tontos y llegan comprender casi todo. Es más, al intentar aplicar estas restricciones a adolescentes, lo que se logra con frecuencia, en lugar de entretenerse con ficciones demasiado orientadas a menores de diez años, es que opten por las de mayores de dieciocho cuando no les ven, siendo peor el resultado que el problema inicial. Podemos ser muy irreales en nuestros planteamientos, pero limitarles temáticamente los aleja de determinadas formas de cultura y los dirige a otros medios menos regulados donde pueden encontrar lo que buscan. De hecho, la fantasía para adultos puede ser mucho más recomendable, incluso con actos para mayores de dieciocho años, que ver el telediario, ciertos documentales, reality shows, programas del corazón, gran parte de Internet y otras influencias accesibles sin problemas.

    Luego tendríamos que evaluar si queremos que la gente salga al mundo sin tener ninguna noción de lo que se pueden encontrar, viviendo en una versión ilusoria de la realidad creada por limitaciones externas durante años. Una princesita tiene pocos recursos para sobrevivir en un instituto, no digamos ya en otro tipo de entornos más conflictivos... Sin embargo, eso ya solo es asunto de los implicados, y mi opinión no pinta nada ahí. Cada familia es un núcleo con criterios propios y legítimos. El tema que quiero remarcar es la libertad de creación dentro del ámbito indicado, no lo que haga cada uno en su casa. 

    La ficción es un estímulo que enriquece en toda su amplitud y nos prepara para un buen número de experiencias, sobre todo si se acompaña de buena educación o una mente alimentada de forma diversa. Una cabeza cortada en un libro o película de fantasía es mucho menos traumática que en las imágenes reales de un vídeo de YouTube o una fotografía encontrada en Google, al alcance de casi cualquiera.


     Dicho esto, y para no crear confusiones, me repele la violencia en el mundo real en cualquiera de sus formas. La fantasía es ficción y, por tanto, algo muy distinto.

    Para terminar, quiero añadir que me gustan las obras a las que he hecho referencia y consumo frecuentemente fantasía de toda índole, juvenil también.

28 marzo 2021

La necesidad de sentirse identificad@ con algún personaje relevante.

    Por lo visto, es un requisito muy común entre muchos de los que frecuentan la ficción sentirse identificados con alguno de los personajes más importantes de una historia; quizá no obligatoriamente con el protagonista, puede valer alguno de sus acompañantes, pero si con al menos uno.

    Esto me sigue desconcertando bastante, aunque me tope con ello a menudo. En mi opinión, un relato puede ser más enriquecedor y nos ofrece mayor descubrimiento si no es así. Soy consciente de la facilidad de acceso que supone la conexión directa con alguien dentro de la narración, incluso me llega a gustar, pero eso limita mucho las posibilidades y fomenta la proliferación de determinado tipo de personalidades y actitudes en épocas y entornos que no siempre resultan concordantes. De hecho, no es complicado establecer un cierto número de clichés y personajes estereotipados que se sabe funcionarán con gran probabilidad.

    Soy de esos individuos raros que piensan que es muy positivo conocer otro tipo de formas de pensar, sentirse y actuar. Es más, me resultaría preocupante si pudiera verme representado fielmente en alguien que en teoría debería ser muy ajeno a mí. Lo que nos rodea influye en nosotros, así que si conecto a la perfección con un sujeto de otro tiempo, sociedad o planeta, quiere indicar que hay un truco detrás.

    Este hecho resulta un tanto limitador en muchos sentidos, pero... más allá, es indicativo de un montón de cosas. ¿Alguien comprende y da credibilidad a que un lagarto de quinientos metros de altura arrase Tokio, un marshmallow antropomorfo gigante pasee por una ciudad americana, un estado distópico mande jóvenes a la muerte por un concurso o un inmortal engendro de las profundidades resurja del océano, pero no asimila que otro ser semejante actúe de un modo distinto a como lo haría él? Mmm... no sé...

    ¿De verdad puede comportarse de forma afín a mí un gánster de los años veinte, un alienígena de otro sistema solar o un elfo de un mundo fantástico? Ese tipo de rasgos compartidos pueden ser como cuando suenan los láseres en el espacio, diferentes civilizaciones hablan el mismo idioma o un hada del bosque tiene actitud de niña contemporánea de cinco años. En parte están justificados, no hay ningún problema y se disfrutan bastante; pero suenan a artificios. También es refrescante ver que hay otras realidades individuales, sin que sea obligatorio insertarlas en los personajes malvados.

    Si ponemos un telediario, por ejemplo, nos daremos cuenta de que hay un gran número de sucesos en los que difícilmente podemos hallar un reflejo de nosotros mismos, y sin embargo ahí están. Es muy curioso cuando alguien lee o visualiza ficción y expresa: "Yo no haría eso". Bueno..., resulta tranquilizador y no veo impedimento. Si todos actuásemos igual sería aburrido, peligroso y forzado. Aunque la mayoría de los receptores lo aceptan cuando se trata de un asesino, violador, secuestrador, nazi, terrorista, etc., les cuesta bastante más si es alguien dentro de un papel que les resulta algo más cercano. ¿No puede haber dos panaderos o contables muy distintos entre sí? Que no actúe como lo haría el ciudadano medio no es un fallo, sino algo que aporta mayor número de elementos diferenciadores. Si siempre se utilizan las personalidades estándar aceptadas, con los comportamientos cercanos a la mayoría de la población actual, dentro de las estructuras narrativas más habituales y los géneros principalmente valorados, todo bien encuadrado dentro de lo previsible en cada concepto, sí, nos sentimos mucho más listos y cómodos; pero salir de nuestra zona de confort e intentar meterse en la piel de otros también tiene alicientes, aunque pueda requerir mayor esfuerzo. Las historias se enriquecen cuando no se ciñen a esos cinturones de seguridad y se saltan las barreras, al mezclar géneros, cada vez que muestran a individuos que no tienen que justificar sus actos ante nuestro esquema de valores.

    Así pues, aun gustándome también hallar a menudo a ese tipo de personajes que me agradan, hermanados de algún modo conmigo, no los echo de menos si no figuran en la historia, y en muchas ocasiones resulta que su ausencia favorece que el cauce de la narración recorra terrenos inexplorados para mí, alejándome de lo previsible, mediocre y repetitivo. Llega un momento en que uno se cansa de que le ofrezcan tantísimos estímulos similares de fácil proceso mental.

    En serio, cuando escucho lo de "¡¿cómo puede hacer eso?!" en forma de crítica, con un sentido de error por parte del creador, siempre me parece que el problema no está en la historia, sino en el que esperaba hallarse a sí mismo dentro de ella. ¿Para qué necesita alguien ver que los protagonistas, o secundarios, hacen exactamente lo esperado, condicionado por todas las ficciones experimentadas antes y los criterios sociales de nuestras vivencias particulares, seguramente muy alejadas de las que hayan podido tener dichos sujetos?

    Si somos capaces de imaginar dragones, tampoco debería ser complicado asimilar humanoides ajenos a nuestra forma de ser e interesarnos por ellos.  

27 marzo 2021

La razón y la lógica de sofá no aplican en situaciones de riesgo.

    Cada vez es más habitual un tipo de público que parte de la base de que los personajes de ficción tienen que actuar de un modo coherente en todo tipo de situaciones, y que estas se deben adaptar a su concepción del mundo.

    En la vida real, cuando se da una emergencia, no siempre se toman las decisiones más adecuadas ni se comporta uno como había pensado. Es muy fácil generar estrategias y planes cómodamente sentado en el sofá, pero cuando el peligro acecha, la razón suele salir por la puerta de atrás. No es infrecuente que alguien se quede paralizado ante un rival, un individuo huya hacia su enemigo en dirección contraria a la recomendable, el campesino medieval no haya jugado wargames ni juegos tácticos y no elija la mejor secuencia de acciones en combate, un agente de la ley se vea saturado después de tiempo recibiendo pedradas y agreda a quien debe proteger, de un grupo de cinco solo uno reaccione a tiempo y sostenga esa máquina que cae sobre un compañero, un joven ladrón al que han pillado robando en un piso y ha escapado por los pelos vuelva para recuperar su mochila, alguien que solo se ha colado en una piscina se esconda de la policía como un asesino incrementando las repercusiones en su contra, ese que defiende su propiedad se exceda contra quien en realidad solo había pasado ligeramente la línea por motivos casuales, la víctima se convierta en una furia descontrolada que no siga los planteamientos recomendados en esos casos, un sujeto sin posibilidades de éxito real se ponga a la tarea de forma demencial como si fuera el único camino posible, alguien baraje las posibilidades menos recomendables como las idóneas en circunstancias alarmantes, un inocente opte por esconderse en lugar de fiarse de los agentes de la ley, la potencial agredida decida coger un cuchillo en lugar del teléfono porque quizá no de tiempo a llamar o tarden mucho en llegar los que se supone que están ahí para eso y otra innumerable cantidad de decisiones que parecen incomprensibles cuando estamos relajados y disfrutando de una ficción que nos tiene acostumbrados a una serie de estereotipos y clichés que nos hacen creer que nosotros lo haríamos mejor.

    Algunas veces, una madre no se plantea que el coche pesa demasiado, lo levanta para sacar a su hijo de debajo. Es posible que el ciudadano medio del siglo XVI no posea los mismos conocimientos tácticos que un habitual del género bélico. "¡No entrés ahí!" dicen a menudo sobre las películas de terror, sin plantearse que el personaje está en su casa y solo baja al sótano para encender los plomos, ya que no va a pasarse el resto de la vida a oscuras porque el que habla sepa a qué género pertenece lo que visualiza. Otro de los grandes argumentos es que lo normal es llamar a la Policía, cuando es posible que en ese sitio tarden los suficiente en llegar como para que ya sea tarde, o que la tensión impida que esa idea surja siquiera. Hay mascotas que no se plantean lo lejos e inaccesibles que están sus humanos después de una mudanza, y recorren sin alimentos ni cobijo una cantidad de kilómetros inconcebible en una gesta impensable, de vez en cuando con éxito en su improbable aventura. El inocente adolescente puede no ser consciente de su inferioridad física después de una secuencia de actos macabros que han acabado con toda su pandilla de amigos.

    La vida se impone, las situaciones mandan, si te paras a pensar fracasas, la solución puede ser la reacción instantánea. Evaluar la física del palé cayendo sobre un compañero, hace que ya sea tarde para detenerlo o sacarlo de debajo. El que se lanza delante de un coche para salvar a una anciana de un empujón lo hace de forma automática; si reflexiona al respecto, la muerte hace acto de presencia. Cuando te persigue un asesino, puede que la repisa que va de una ventana a otra esté muy alta o quizá eso ni siquiera cruce tu mente. En determinados momentos, las cosas suceden de la manera menos previsible y la mayoría de las veces para bien, ya que en realidad no controlamos tanto lo que pasa como pensamos.

    Es sencillo creer que nosotros lo haríamos mejor, que es absurdo comportarse de cierto modo; pero la verdad es que mientras no veas a un camión a toda velocidad yendo en tu dirección, no sabrás cómo reaccionarías. No, señores, no..., algo desconecta en nuestro cerebro y da prioridad a lo importante en ese instante, de forma acertada o errónea.

    Por supuesto, todo afecta. Si sabemos de algo, estamos entrenados, nuestros reflejos son ágiles por el uso, la mente está acostumbrada a tomar decisiones rápidas, etc. tiene su efecto; aunque no del modo en que imaginamos cuando reina la calma. La persona que menos esperamos puede sorprendernos con una acción acertada o inestable, y la más previsiblemente apta cagarla terriblemente o ser muy ineficiente. En ocasiones, la gente no está preparada para lo que le lanza el universo. No siempre hay un modo perfecto de comportarse, por mucho que los estándares del mainstream parezcan indicarnos lo contrario.

    También habría que decir que tener un mal día puede cambiar mucho la cadena de acontecimientos. Si ese día al sheriff le ha dejado su mujer, quizá no sea el tipo más efectivo del lugar. Puede que tras ser despedido del trabajo, uno no esté en condiciones de afrontar correctamente ciertas incidencias. Tras once horas laborales al día durante semanas, es posible que...

    Ah..., pero qué satisfactorio es que reafirmen nuestra inculcada concepción del mundo, la sociedad y sus integrantes, diciéndolos que todo encaja.

26 marzo 2021

Ética y moral de ficción aceptadas socialmente.

    Hasta cierto punto, resulta alarmante como solemos asumir determinadas tendencias en películas, series, libros, videojuegos y otro tipo de medios para transmitir de historias, e incluso nos agradada reencontrarnos con ellas a menudo. Debe de ser algo semejante a los cánones musicales, que resurgen frecuentemente, ocultos y con ligeras variaciones, para reclamar su puesto en las listas de éxitos.

    Por ejemplo, se da el tema de los protagonistas con un código de honor, ética de superhéroe, moral particular o como prefiramos llamarlo. En un principio está bien, ¿por qué no? Es una opción interesante. Aunque uno pueda dudar si de verdad le importaban al que esgrime esos argumentos determinadas vidas erradicadas por terceros, o si considera ciertas consecuencias futuras, forma parte del asunto y se sabe; ahí ya tocaríamos otro tipo de debate que no es el que nos compete. Sin embargo, cada cierto tiempo, nos encontramos con el personaje que es capaz de matar a cuantos haga falta para avanzar hasta el villano que ha asesinado, secuestrado, torturado, violado o lo que sea a un ser querido; pero que, cuando llega el momento de acabar con el objetivo de su cruzada personal, le perdona la vida, ya que no puede actuar del mismo modo y él no hace esas cosas.

    Vamos a ver..., ¿y todos los esbirros de los que se ha encargado para llegar hasta allí? ¿En serio? ¿No tenían familia? ¿Su existencia valía menos que la del mandamás? ¿Que cobrasen por su labor o se dejasen guiar por determinado criterio fanático los hace distintos? ¿Por qué no cuentan a la hora de aplicar ese concepto tan elevado? De hecho, la función y utilidad de terminar con ellos suele ser llegar hasta el mal mayor para que no siga destrozando a terceros en el futuro, desmontar sus planes de forma definitiva y sin que pueda proseguir en sus diversas reincidencias ignoradas por la Ley.
    Claro que ser juez, jurado y verdugo puede ser criticable y quizá no es una actitud positiva y elogiable, habiendo opciones a considerar primero; pero también hay que ponerse en la piel del justiciero vengador, y entender que ese es su planteamiento base en el tipo de historia del que hablamos y guía la narración en concreto, hayan sido descartadas como viables acciones de otro calado o no. También es lógico pensar que determinados hechos sean difíciles de probar, muchos rastros hayan sido encubiertos y algunas personas sean imposibles de corregir, detener o encarcelar en según qué escenarios. Habiendo tomado la decisión de llegar hasta el final y sabiendo que el cauce oficial, normal, o legal no sirve...
    Aun así, resulta entendible que en el momento sea difícil tener la sangre fría de ejecutar, mientras que por el camino la rabia ha ayudado a exterminar a cuantos se interpusieran en el camino. Bien..., el justiciero es buena persona, al menos en parte, y cada suceso ha estado marcado por las emociones del instante, que no siempre fueron tan contenidas como a él le gustaría.
    El mayor problema viene cuando el individuo en cuestión se topa con el megacriminal en diversas ocasiones, muchas veces de forma voluntaria, y continúa sucediendo lo mismo. Aunque podría resultar asumible una creencia en la redención, un cambio de decisión respecto a la condena personal o que el sujeto habría aprendido la lección la primera vez, a la quinta ya no cuela. No hablamos de pequeños huertos o adicciones, sino de sadismos traumáticos y egoísmos deplorables de altísimo nivel. Y aun así, tras el delincuente ciento cincuenta acribillado, acuchillado o con el cuello partido, a la hora de la verdad, el prota de turno sigue esgrimiendo su consabida excusa acerca de cuán benigno es porque él valora la vida. Es más, aun diciendo que no quiere matar, sigue persiguiendo a su objetivo en lugar de retirarse a una cotidianeidad pacífica y permitir que el río siga su cauce. Incluso se podría entender un cambio de rumbo, cierto tipo de perdón, delegación de funciones o abandono de su propósito para conservar sus valores, a pesar de todo. Da la impresión de que disfruta acabando con segundones, y terminar con el de arriba cortaría en seco la diversión. Pista: pegarle un tiro a una persona no tiene porque ser peor que vaciar decenas de cargadores contra una innumerable cantidad de secuaces.

    ¿Qué es esto? ¿Nos hallamos ante una ética o moral de clase? ¿Matar a los soldados del castillo no es un hecho a considerar, pero al duque sí? ¿El jefe de la organización criminal o terrorista merece un trato muy distinto al de los infelices o energúmenos a los que ha ordenado llevar a cabo la tarea? ¿Los de abajo ya bastan para desahogar la frustración? ¿El primer fallecido no era suficiente para entender que no se trataba de una senda válida para el individuo en cuestión? ¿Tan solo nos hallamos ante un recurso narrativo para poder reutilizar a tan importante rival, ya que es más carismático que el personaje supuestamente principal?


25 marzo 2021

Mis cinco retoños literarios.

Ficción diferente e imprevisible.


SUSURROS EXTRAÑOS es un libro de suspense y terror sobrenatural con algunos toques de ciencia ficción, que introduce el asunto de las dimensiones y los entes de procedencia ajena en las vidas de personajes cotidianos, utilizando el escenario como medio de conexión común entre ellos.


EL RITMO ASESINO narra la demencial investigación de unos sucesos poco convencionales de índole mortal, en la que el hilo conductor es un sonido que influye muy seriamente en aquellos que lo escuchan. Suspense y terror que llevan a la catástrofe y lo sobrenatural de una forma casi inevitable.


LA CANCIÓN DEL BOSQUE MÁGICO se centra en una historia de fantasía medieval muy peculiar protagonizada por un hombre gato, llena de aventuras y con un toque de suspense. Acompañamos a su protagonista desde la infancia hasta la mayoría de edad, lo que hace que cambien mucho las circunstancias a medida que leemos.


TODO LO QUE NO DEBÍ HACER cuenta unas vacaciones veraniegas juveniles que hacen pensar que se está leyendo una historia young adult sobre la amistad con romance y un cierto suspense, hasta que este último toma el mando y nos conduce al terror más puro y humano, sumergiéndonos en un psicothriller sin ningún matiz externo a nuestro mundo.


TECNO es una odisea de ciencia ficción distópica y transhumanista que se podría dividir por mitades; la primera corresponde más a una distopía ciberpunk, y la segunda a un necesario viaje de colonización espacial. Un relato acerca de sistemas imperfectos, que fallan cuando más necesarios son.


SUSURROS EXTRAÑOS, EL RITMO ASESINO, LA CANCIÓN DEL BOSQUE MÁGICO y TODO LO QUE NO DEBÍ HACER se pueden pedir en cualquier librería.


TECNO es una novela exclusiva de AMAZON, y solo te será posible encontrarla allí.


Todas están en formato impreso y digital.


Es fácil localizarlas en este enlace: https://linktr.ee/VictorSB.


15 marzo 2021

Una novela adictiva, con un tamaño muy cómodo para llevar encima y leer en cualquier parte.

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Señores libreros, ¿se han fijado en lo bien que se verían los ejemplares de LA CANCIÓN DEL BOSQUE MÁGICO en sus estanterías?

Fantasía original y de calidad.

https://linktr.ee/VictorSB





Dos novelas independientes entre sí ambientadas en la misma ciudad ficticia, con distintos personajes, historias y épocas.

Eso sí..., en ambas hay sonidos de origen desconocido. 




11 marzo 2021

Un relato acerca de sistemas imperfectos, que fallan cuando más necesarios son.

La tecnología puede ser salvación y condena al mismo tiempo.




Al principio, la protagonista tiene dos estilos de vida muy distintos, casi opuestos, y se ve obligada a elegir entre las posibilidades que le ofrecen ambos.

 


TECNO es nombre de mujer.

Si bien se trata de un solo relato, se podría dividir por mitades; la primera corresponde más a una distopía ciberpunk, y la segunda a un necesario viaje espacial.




07 marzo 2021

Mi quinta novela, TECNO, ya está disponible.

Odisea de ciencia ficción distópica y transhumanista con influencias ciberpunk y space opera.
Historia narrada en primera persona, con la esperanza de ser leída por una misma o alguien muy parecida, sintiendo que los recuerdos no pueden seguir escapándose.