17 julio 2021

Mis obras son muy libres.

Tanto escribiendo como creando imágenes, hago lo que me apetece cuando me da la gana del modo en que se me antoja más adecuado, pasando bastante de todas esas cosas que debería tener en cuenta para encajar.

Nunca pretendo lavar cerebros, ni transmitir ideologías o defensas encubiertas, tan solo emplear los recursos a mi alcance para hacer algo parcialmente distinto a la uniformidad mayoritaria.

En lugar de aprovechar el conocimiento de los medios y géneros para adaptarme a lo que triunfa, lo utilizo con la idea de evitar ciertos aspectos y generar un resultado diferente.

De hecho, insisto mucho en que mis historias son ficción, sin que tengan que representar ninguna forma de pensar propia del autor.

Eso sí..., siempre empleando las mayores cantidades posibles de pasión y dedicación.

Supongo que muchos dirán lo mismo, pero en mi caso es verdad. 


¿Debería cambiar de táctica? Quién sabe... Me atrevería a decir que ni siquiera se trata de una "táctica", sino más bien una actitud.

15 julio 2021

La difusión promocional a través de los autores.

Actualmente, se pretende que los escritores atiendan a varias redes sociales, hagan publicaciones constantes en internet, vayan a presentaciones, firmen ejemplares, aparezcan en cuantos programas y medios sea posible, acudan a ferias, etc. Da la impresión de que los libros se vendan en función del carisma en lugar de por el contenido. Además, estas actividades parecen haberse vuelto necesarias para que las obras lleguen a los lectores.

Hace no mucho vi a una autora destripar en pantalla la trama casi completa de su última novela.

Es frecuente que los seguidores de algunos narradores conocidos se quejen de que tardan mucho en salir los siguientes volúmenes de ciertas sagas.

Pista 1: las historias son para experimentarlas por un@* mism@, no para que te las cuenten de otro modo.

Pista 2: si alguien se dedica a relacionarse con los demás, no puede estar produciendo mucho material nuevo. Hay determinadas incompatibilidades.

Pista 3: una persona que elige pasar tantas horas al día en un estudio o despacho, sacando la magia de su mundo interior, no lo hace con el objetivo de estar rodeado de gente y darse baños de multitudes, sino por la necesidad personal de crear, transmitir y, en todo caso, que el trabajo realizado sea valorado; de lo contrario ocuparía un puesto de comercial, relaciones públicas o similar. 

Podría seguir, pero es taaan evidente...

Esto no quita para que resulte agradable ser cercano y conocer a quienes aprecian tu labor. 


*Aunque ya sé que no recomiendan el uso de la arroba como está empleado en esa frase, hoy me ha apetecido hacerlo puntualmente por tratarse de un comentario informal.

07 julio 2021

Influencias.

Suele ser un requisito común para un escritor hacer un listado de autores que le han marcado, y que sea supersesudo, pedante, muy aparente. Yo mismo hablo de obras ajenas en mi cuenta de TikTok, y no quiere decir que no haya lecturas más relevantes cuya publicación impresa regalé, presté, o me dejaron temporalmente. En gran número de ocasiones referencio a Lovecraft, King, Murakami, Poe y Tolkien. Sin embargo, esto es un poco injusto. Normalmente no me acuerdo de decir cuánto me gustan Bardugo, Orwell y Carroll, por ejemplo, y no digamos ya otros menos conocidos. También puede encantarte solo una obra o periodo de alguien.

Lo cierto, es que todo estímulo cultural influye, no solo lo leído. Al igual que se hacen películas o series a partir de libros, cualquiera que diga que estas no les afectan a la hora de escribir miente, a los demás o a sí mismo.

Elaborar listas siempre hace que se quede alguien en el tintero. Sería muy selectivo decir que soy fan de Polansky, Tarantino, Scorsese, Scott, Ritchie, Hitchcock, Boyle, Kubrick, Spielberg, Carpenter, Zemeckis, Shyamalan, De la Iglesia, Medem, Del Toro, Bayona, Balagueró, etc. Aun siendo cierto, estaría dejándome a mogollón que no vienen a mi mente en este instante por falta de promoción, nivel de aceptación, el paso de los años o debido mi estado anímico del momento.

Con las series sucede que solemos tener en mente las recientes o emblemáticas. ¡Que una fuera emitida hace tiempo, o tuviera un éxito efímero, no la hace peor!

Lo mismo es aplicable a cómics, videojuegos, letras de canciones, rol, teatro, poesía, ópera y cualquier otro medio que sirva para crear historias inventadas.

De hecho, la mayoría de la gente piensa en los juicios ajenos a la hora de redactar este tipo de cuestiones, de forma inconsciente o no.

Por ejemplo, en territorio ibérico, ahora está en alza un tipo de novela claramente deudora de los psicothrillers cinematográficos norteamericanos de los años noventa, pero... la mayoría prefiere vincularlos a títulos literarios. 

Lo que pretendo transmitir es que cualquier narración y creador puede afectar a lo que hacemos al desarrollar una ficción, y no pasa nada. El mestizaje, la hibridación y la fusión son buenos renovadores de géneros.