07 julio 2021

Influencias.

Suele ser un requisito común para un escritor hacer un listado de autores que le han marcado, y que sea supersesudo, pedante, muy aparente. Yo mismo hablo de obras ajenas en mi cuenta de TikTok, y no quiere decir que no haya lecturas más relevantes cuya publicación impresa regalé, presté, o me dejaron temporalmente. En gran número de ocasiones referencio a Lovecraft, Stephen King, Murakami, Poe y Tolkien. Sin embargo, esto es un poco injusto. Normalmente no me acuerdo de decir cuánto me gustan Bardugo, Orwell y Carroll, por ejemplo, y no digamos ya otros menos conocidos. También puede encantarte solo una obra o periodo de alguien.

Lo cierto, es que todo estímulo cultural influye, no solo lo leído. Al igual que se hacen películas o series a partir de libros, cualquiera que diga que estas no les afectan a la hora de escribir miente, a los demás o a sí mismo.

Elaborar listas siempre hace que se quede alguien en el tintero. Sería muy selectivo decir que soy fan de Polansky, Tarantino, Scorcese, Scott, Ritchie, Hitchcock, Boyle, Kubrick, Spielberg, Carpenter, Zemeckis, De la Iglesia, Medem, Del Toro, Bayona, etc. Aun siendo cierto, estaría dejándome a mogollón que no vienen a mi mente en este instante por falta de promoción, nivel de aceptación, el paso de los años o debido mi estado anímico del momento.

Con las series sucede que solemos tener en mente las recientes o emblemáticas. ¡Que una fuera emitida hace tiempo, o tuviera un éxito efímero, no la hace peor!

Lo mismo es aplicable a cómics, videojuegos, letras de canciones, rol, teatro, poesía, ópera y cualquier otro medio que sirva para crear historias inventadas.

De hecho, la mayoría de la gente piensa en los juicios ajenos a la hora de redactar este tipo de cuestiones, de forma inconsciente o no.

Por ejemplo, en territorio ibérico, ahora está en alza un tipo de novela claramente deudora de los psicothrillers norteamericanos de los años noventa, pero... la mayoría prefiere vincularlos a títulos literarios. 

Lo que pretendo transmitir es que cualquier narración y creador puede afectar a lo que hacemos al desarrollar una ficción, y no pasa nada. El mestizaje, la hibridación y la fusión son buenos renovadores de géneros. 

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